Para llegar a Arequipa lo podemos hacer de varias maneras y rutas posibles, las más conocidas obviamente por avión y bus, desde Lima, en nuestro Caso desde Juliaca, Una ruta que para comodidad nuestra la pasamos de noche...bajar de 3700 msnm pasando posteriormente por Camaná a 0 msnm.
...Y claro lo primero que se puede apreciar el amo y señor de la Ciudad de la Arequipa el Misti (aunque antes tenía mas nieve, CUIDEMOS EL MEDIO AMBIENTE!!!...regresemos a lo nuestro), de cualquier parte de Arequipa, Norte, Sur, Este y Oeste se puede apreciar el Miste, como si estuviera al pendiente de nuestro recorrido, mirándonos de cualquier parte, y si lográbamos escapar de su mirada, sus colegas el Pichu Pichu o el Chachani estaban resguardando nuestros pasos, de alguna manera nos daba una sensación de seguridad al mismo tiempo nos infundía el respeto que cualquier Apu infunde.
Lo primero en recorre fue el mirador de Yanahuara, una zona elevada entre calles de Arequipa del cual podemos apreciar casi toda la ciudad y obviamente una vez más...El Misti.
El mirador comprende de una plaza central y una arquería compuesta de piedra sillar, así como la catedral del mismo nombre, la fachada de estilo barroco, muestra representativa del arte mestizo arequipeño, Al igual que la arquería las calles y fachadas, todo en base a la piedra sillar, material inequívoco del por que el nombre de "Ciudad blanca".
Llegó la hora del almuerzo, para suerte nuestra era domingo, y como todo buen restaurante arequipeño "que se respeta" el adobo estaba servido en la mesa, No podía dejar pasar la gran oportunidad de pedir el ya conocidísimo Chupe de Camarones...mejor no sigo contando que ya me dió hambre, y para culminar, nos comentaron que era infaltable la Kola Escocesa y al ver que en cada mesa tenían su botella, decidí pedir la mía.
Ya con el estómago muy lleno, partimos rumbo al centro, caminando un par de cuadras, y aprovechando las vistas de unas calles muy amigables llegamos a la avenida donde como buen Limeño tomamos la combi que nos lleve lo más cerca del centro.
Luego de cruzar el río por un puente igualmente hecho con sillar, y que ahora me lamento no preguntar el nombre del puente, nos dejaron a tres cuadras de la plaza de armas. Caminamos una calle empinada a base de piedras hasta divisar, a una cuadra, la plaza de armas, un amplio lugar que nos recibía con sus arquería en los cuatro lados, al frente la Hermosa Catedral, y como si la resguardara, a su espalda asomando la cumbre del Misti.
Ahora es el turno del Molino de Sabandía, Ubicado a 20 minutos del centro de Arequipa, el molino, aún en funcionamiento es un pequeño lugar que se conserva como museo de sitio, luego de pagar 10 soles el ingreso, y recorrer sus instalaciones hechas del mismo material que casi toda la ciudad, podemos descansar un poco en su inmenso jardín y tomarse foto con los animales que cuidan. Eso sí, cuidarse del "Exterminador Junior" un "torito" que ya se imaginarán por que el nombre.
Ya de retorno al centro decidimos pasar por el Convento de Santa Catalina, de acuerdo a lo que nos informaron es un convento que dejó de usarse cerca de 300 años, para luego restaurarse y permitir el acceso al público, toda una joya arquitectónica. El recorrido de sus silenciosos pasajes, celdas: como se le conoce a las habitaciones de las monjitas, dan paso al misticismo y por que no decirlo da un poco de miedo el saber que hace muchos años vivían allí las madres de clausura y ahora sólo esta deshabitado. Una hermosa vista desde la parte alta del convento justo en el atardecer donde se puede apreciar nuevamente los tres señores que cuidan arequipa.
Ya con el sol en el ocaso nos vamos despidiendo de esta maravillosa ciudad, no sin antes volver a visitar su plaza una vez más, la mezcla perfecta entre naturaleza, arquitectura e iluminación. Vale la pone volver a venir...Totalmente recomendado.
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